La enfermedad es algo feo, pero la fe nos anima. Papa Francisco.

2015-09-30 Radio Vaticana

(RV).- El Papa Francisco reanudó la celebración de su audiencia general, el último miércoles de septiembre, a las 10.00 de la mañana, tras haber realizado el 10º viaje apostólico internacional, el más largo de su pontificado durante el que visitó tres ciudades de Cuba: Holguín, Santiago y La Habana; mientras en Estados Unidos, además de Filadelfia, también estuvo en Nueva York y Washington.

En el curso de esta audiencia semanal, que contó con la participación de numerosos devotos de Santa Rita, procedentes de todo el mundo,  el Santo Padre bendijo una estatua de la santa de 6 metros de altura y 30 toneladas de peso, realizada en El Líbano, por el escultor Nayef Alwanque le comisionó el devoto mecenas Sarkis Sarkis, y que será colocada en Cascia, la localidad natal de la santa italiana de los casos imposibles, el próximo 18 de octubre. La escultura ha sido hecha en piedra calcárea libanesa, extraída a dos mil metros de altura, representa a la santa italiana con los elementos típicos que la caracterizan, es decir, la espina, la rosa, la cruz y la vid.

Antes de comenzar esta audiencia semanal, el Pontífice dirigió un saludo a los 400 minusválidos con sus acompañantes, todos ellos representantes alemanes  de la Orden de Malta.

Al darles a todos ellos los buenos días, Francisco explicó que dada la incertidumbre del tiempo se decidió realizar esta audiencia en dos lugares, para que estuvieran más cómodos y pudieran seguir este evento a través de la conexión audiovisual.

El Santo Padre les agradeció mucho esta visita y les pidió que recen por él.

“La enfermedad es algo feo, y están los médicos  – que son buenos – los enfermeros, las enfermeras, los medicamentos, todo, pero siempre es una cosa fe. Pero está la fe, la fe que nos anima y ese pensamiento que a todos nos viene: Dios se ha hecho enfermo por nosotros, es decir, ha enviado a su Hijo, que ha tomado sobre sí todas nuestras enfermedades, hasta la cruz. Y mirando a Jesús con su paciencia, nuestra fe se hace más fuerte. Y siempre con nuestra enfermedad vamos, con Jesús a nuestro lado, tomados de la mano de Jesús. Él sabe lo que significa el sufrimiento, Él nos entiende y Él nos consuela y nos da fuerza.

Y ahora les doy a todos ustedes la bendición y pido que el Señor los bendiga, los acompañe. Pero antes recemos a la Virgen… Ave María…